13 mar. 2013

SERGI AROLA GASTRO

Cuando me desperté el día de Reyes abrí un sobre que tenía mi nombre y decía que estaba invitada el día 23 de febrero al restaurante Sergi Arola Gastro para tomar un menú Sergi Arola. Que bien! pero...parecía que nunca llegaba el día, tenía muchas ganas de probar otro restaurante de este nivel, es una ocasión muy especial y siempre sorprendente.

Ya conocíamos el bar de tapas de Arola, el ViCool, un lugar muy agradable para tomar unas tapas creativas y un buen cóctel, os hablabamos de él aquí

El restaurante Sergi Arola Gastro está en la calle Zurbano 31 en Madrid, al lado del metro Rubén Darío y del Paseo de la Castellana. El restaurante cuenta con dos estrellas Michelin y tres soles Repsol

La entrada discreta con un pequeño cartel con el nombre del restaurante y una pequeña puerta.

Había oído cosas buenas y no tan buenas del restaurante y de su chef, Sergi Arola. Quería ser yo misma la que pudiese opinar. Un restaurante como este siempre te sorprende y, en mi opinión, Sergi Arola Gastro tiene mucho que ofrecer y mucho para sorprender al comensal y que salgan bien contento, aunque es verdad que en otros restaurantes de este nivel (de premios y de precio) he salido más contenta y encantada.

La sala no es muy grande, no muchas mesas pero todas ellas bien vestidas, con toques oscuros, como el local.



Antes de elegir el menú comenzamos con unos pequeños aperitivos.

Lo primero un cóctel, un Bellini.


Un cóctel que se come con cuchara. Al fondo un puré de melocotón que no se ve en la foto ya que esté tapado por una espuma de cava. 

Para continuar, este pincho de tortilla de patata (izquierda de la fotografía) y Candy de anchoas y mousse de aceituna (derecha).



El primero de los bocados, el pincho de tortilla, era una patata confitada, con un agujero que en su interior contenía cebolla pochadita y encima de esta una yema de huevo de codorniz que explotaba en la boca. La sensación era la de llevarse a la boca un trozo de tortilla de patata bien jugosa.

La mousse de anchoas y aceitunas me pareció muy rica y era el relleno del pequeño "bocadillo" en el que hacía de pan un caramelo muy fino, que le daba un punto dulce que le iba bien.

Nos atendió Sara Fort, mujer del chef. Sergi Arola estaba en París, en el restaurante que ha abierto allí hace poco. 

De entre todos los menús elegimos el Sergi Arola, eso era lo que decía mi tarjeta que tenía que pedir :). Es el menú más largo, consiste en: Snacks, dos entrantes, un pescado, una carne y dos postres. 

Y, sorpresa, una de las cosas que me pareció estupendas de este restaurante, el menú no es cerrado, puedes elegir los platos que prefieras de la carta. La carta no es muy grande por lo que, eligiendo yo unos platos y mi pareja otros al final terminamos degustando prácticamente toda la carta y probando muchas preparaciones distintas.

Pedimos todos los platos y ya, comenzamos con el festín.

Comenzamos por lo que ellos llaman nuestra selección de "Snacks y clásicos a bocados" y es que todos ellos son versiones de platos muy típicos en bares de tapas españoles.

Las patatas bravas mixtas.




Esto es un clásico de Sergi Arola, en el ViCool también se pueden degustar, aunque en una versión algo más grande.

En este caso los trozos de patata tienen el diámetro de un saca corazones de manzana, está muy bien para comer de un bocado y, para dejar hueco para todo lo que aún estaba por venir. Las patatas muy cremositas por dentro y crujientitas por fuera, las salsas muy ricas también.

Otro snack, que también me esperaba comer esa noche, era el bocata de calamares.



Dos láminas de pan de tinta de calamar muy fino y crujiente y en medio unos aritos de calamar con un rebozado bien crujiente y una salsa con limón.

Falso sandwich mixto y salmorejo en texturas.


El falso sandwich tenía como pan un merengue de manzana, dentro queso chedar y jamón york, un sabor muy bueno y una textura sorprendente.

El salmorejo esferificado y rebozado en Panko y con una crema de comino.

El último de estos clásicos a bocados fue la tortilla de camarones.


La tortilla era una pasta brick u otra pasta fina y tenía forma de cucurucho, dentro unos camarones y una salsita.

El último de los snacks era la ostra sin ostra.


A mí personalmente me pareció una pasada. Ya el recipiente parecía una concha de este molusco, pero era un plato cerámico.

Dentro una esferificación de salsa romescu que hace las veces de perla y una crema de algas que es lo que le da el toque a marisco, porque no lleva nada de ostra ni de marisco. 


Encima de esto una espuma de agua de mar. La comías y parecía totalmente una ostra, en el sabor claro, no en la textura.

Pedimos un vino blanco y, según nuestras indicaciones, el sumiller nos recomendó un Zusslin Gewurztraminer, tenía un toque afrutado pero no demasiado dulce.

Y es ahora cuando comenzamos con los platos que nosotros habíamos elegido. Primero nos traen los panes, todos ellos son artesanales y los hacen con harinas orgánicas. El de tomate y romero me gustó especialmente.

Para acompañar los panes traen mantequilla, una cremita de AOVE y sales.




El primer entrante que degusté fueron los Gnoquis caseros de calabaza rellenos de queso de cabra.


"La función" comenzó genial, uno de los platos que más me gustó del menú. Los gnoquis de calabaza y queso de cabra geniales, de sabor y textura con una crema de nueces y una salsita de kirsch, un licor de cerezas, que le daba un punto espectacular.

Otro de los entrantes, los calçots confitados en su tierra de romescu. En este caso se lo pidió mi novio, pero lo que hicimos fue compartir todo. 


Muy rico aunque algo menos sorprendente. Los calçots muy tiernos, a mi me parece estupenda esta verdura. La salsa romescu la servían en una macetita y era una pasada, estaba increíble.

Siguiente entrante Bull Negre y gamba roja de Roses en su jugo y verduras mini.


Es el plato que menos nos gustó a los dos del menú, de hecho...a mí me pareció muy flojillo. El Bull Negre es un embutido catalán, sabe algo parecido a la morcilla, lo sirven muy finito en la base del plato, acompañado por la gamba y verduritas como zanahoria, cebolleta, maíz... No me pareció una combinación muy rica.

El último entrante molleja de ternera guisada con especias, setas en texturas y puré de berenjena.


¡Una pasada! La molleja muy especiada la servian encima de sal de romero, tenía un sabor increible.



En otro plato el acompañamiento, que tampoco tenía nada que envidiar. Senderuelas, trompetas de la muerte, lenguas de vaca... y todas estas setas acompañadas de un puré de berenjena y un caviar de la misma verdura. 

A mí me dejo flipada.

Seguimos con los pescados. Primero un falso arroz negro y chopitos gratinados en una crema doble de tomillo-limón.



En el plato unos chopitos con la crema, que estaba estupenda, encima te ponen lo que aparenta ser arroz negro, aunque en realidad es sémola.

Estaba bueno, pero me pareció un poco "aburrido" para este menú.

El siguiente pescado bacalao a baja cocción, cebollitas rellenas con un guiso de tripa de bacalao gratinado al "All i oli".



El taco de bacalao bien jugoso y potente de sabor, estaba muy bueno, iba acompañado por un cuscús de verduras y molleja de cordero.

En la cacerolita las cebollas rellenas que estaban increíbles.

Ahora vamos con los platos de carne. 

En primer lugar la escudella de foie y judia de Santa Pau.



La escudella es una sopa típica catalana, yo no la había comido nunca. Lleva pasta que, en ese caso iba rellena con una mousse de pato muy buena. Además tenía judias y unos trocitos de foie freco a la plancha.

Tiempo de caza.  



Tres piezas de tres carnes de caza diferente. Venado, royal de liebre y paloma torcaz. La carne tierna y con mucho sabor. 

Para acompañarla unos bombones de manzana y trufa, le daban un punto dulce.

Comenzamos con el mundo dulce y, para empezar, un prepostre, un caramelo balsámico y crema de mascarpone.


Un bocadito muy bueno.

El primer postre comencé a comérmelo sin acordarme de la fotografía, asique, a pesar de que estaba muy bonito, solo veis medio mojito


Canelón de ron y azúcar quemada, gelatina de lima y helado de hierbabuena, todo ello pulverizado con ron. Muy rico y refrescante.

Otro de los postres era poco dulce, pero yo que soy muy ratona lo comí encantada, queso comté acompañado de papas canarias a la crema y vino blanco.


El queso francés, era seco y bastante fuerte de sabor, buenísimo y las patatas que lo acompañaban muy tiernas y ricas.

Otro postre la mousse de vainilla y sorbete de tomate de árbol.


En este postre no estoy yo muy convencida, la crema de vainilla estaba rica y el sorbete de tomate también, pero todo junto no me convenció. Lo que parece una vaina de vainilla es salsifi (una raíz) deshidratado. Además tenía tomates liofilizados que no me gustaron tampoco con el resto del plato.

El último postre, soufflé de haba Tonka y helado de cacao amargo.


El helado estaba muy rico, llevaba sal maldón por encima y era muy cremoso. El soufflé no me gustó tanto, mucho sabor a huevo y no apreciaba el sabor del haba tonka, lástima porque no la he comido muchas veces y quería degustarla.

Para finalizar, con el café los petit fours.



Arriba unos caramelos de limón que parecían piedras, más curioso que rico. En medio unas trufas blancas con té verde muy buenas y unos financiers. Abajo unos chips de plátano y canela con una crema de AOVE para untar.

El servicio estupendo, muy atentos, te explicaban los platos muy bien, todo muy correcto. La comida en general muy buena, apuestan por sabores potentes, y hacen de algunos clásicos algo sorprendentemente nuevo.

Lo pasamos genial y cenamos muy bien, la lástima fueron los dos últimos postres, que no nos gustaron mucho, me hubiese gustado terminar con un mejor sabor de boca. Pero tomamos platos estupendos y ahora al hacer el post me he acordado de ellos, que rico! :)

 

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