15 sept. 2012

EL PORTAL DE ECHAURREN


En navidades me regalaron una Smartbox que podía canjear por una cena para dos en un restaurante con estrella. Los Reyes Magos, que son muy listos y saben bien lo que me gusta ;). Lo difícil fue elegir el sitio, tenía que elegir entre unos 30 restaurantes de toda España, muchos de ellos con una pinta genial y a los que tenía muchas ganas de ir.

Después de pensarlo mucho nos decidimos a viajar a Ezcaray, en La Rioja y es que la cabra tira al monte, sabía que esta zona me iba a encantar y había oído hablar genial del Portal de Echaurren y de su chef Francis Paniego. 



El Portal de Echaurren está situado en la C/ del Padre José Garcia en Ezcaray, La Rioja, dentro del Hotel Echaurren y comparte cocina con Echaurren Tradicional, Bistrot Comilón y el Gastrobar.


Como nosotros íbamos con una tarjeta de regalo nos hicieron un menú especial con el que pudimos probar platos de la cocina creativa y moderna del Portal de Echaurren y platos con elaboraciones más tradicionales del Echaurren Tradicional.




La sala del Portal de Echaurren es amplia pero no con muchas mesas, todas ellas vestidas con manteles blancos. La decoración es moderna, en colores cálidos, predominando el blanco y tiene mucha luz en el interior.

Antes de comenzar a degustar el menú nos sirvieron en una copa aceite de oliva virgen extra de Gerona, para que huelas su aroma y pruebes su sabor con la variedad de panes que nos sirvieron. De entre los panes destacaría el pan de algas, tenía un sabor increíble. Además puedes añadir al pan con AOVE un poco de sal, eligiendo de entre las tres variedades que te sirven.



Comenzamos con los Snacks del menú.

Lo primero que nos sirvieron fueron la teja de pipas y el pan de aceitunas negras.



La teja de pipas es muy crujiente, hecha con pasta filo y con un pequeño toque dulce. El pan de aceituna son unos bastones crujientes.

A continuación, nos sirvieron el resto de snacks que formaban el menú, todos colocados en una bandeja.  



Suero de tomate, a modo de cerveza.


Agua de tomate, con trocitos de manzana y coronado con una espuma de agua de tomate. El propio Francis nos dijo que nos lo tomáramos en seguida para que no se bajase la espuma. Lo mejor de este plato es que aparentemente no parece que va a tener ese intenso sabor a tomate.

Sardina, pan y queso.



Un pan crujiente en el que untan queso, lo bastante fuerte para que se note su sabor pero no tan intenso como para matar el resto de sabores. Encima del queso una sardina, en su punto, un bocado genial.

Caviar de vino tinto.



Una latita con muchísimas bolitas de vino tinto y debajo de estas una agradable sorpresa, una crema suave de foie.

La croqueta que le quitamos a mi madre.



La madre de Francis era la que se ocupaba de la cocina en el Echaurren antes que él. Hay cosas que deben seguir como están y, en mi opinión han hecho muy bien en dejar esta receta tal y como la hacia ella. Una bechamel muy suave y el rebozado crujiente.

Comenzamos con los entrantes.

Carpaccio de gamba, sobre tartar de tomate, ajo blanco y caviar de vino tinto.



Nos encantó este plato, el ajo blanco no tenía un sabor muy intenso por lo que se podía degustar perfectamente el delicado sabor de la gamba roja. El crujiente se lo daban unos pequeños trozos de pan tostado.

Pimientos del cristal caramelizados con huevo de corral.


Los pimientos estaban asados con leña, tenían un sabor ahumado increíble, me recordaban al olor de las fiestas de los pueblos cuando se hacen hogueras para asar. Acompañaban a un huevo cocinado a baja temperatura y a unas patatas de Santo Domingo cortadas pequeñas y fritas.


El pescado, Corvina con almejas y hongos.



La corvina en su punto justo de cocción servida con dos salsas, una de boletus edulis y la otra una salsa marinera. Tenía una mezcla de sabores excelente.

La carne, Pichón curado a la sal y asado.


La carne del pichón estaba por dentro rojita, no muy hecho, me encantó, me resultó mucho más tierno de lo que esperaba. Estaba acompañado por una concasse de pera y puré de pan y regado con una salsa de su propio jugo.

El postre, tosta templada con queso de cameros, manzana y helado de miel.


Un postre no demasiado dulzón, gracias al toque ácido de la manzana. Estaba realmente bueno.

Para terminar unos petit fours.


Entre ellos destacar el bizcochito que estaba esponjoso por dentro y con un toque crujiente por fuera. También nos gustó mucho el macaron que tenía un punto de AOVE. Además unas gominolas de vino, unas nubes, unos pequeños muffins de chocolate y teja.


Después de cenar nos dejaron entrar en la cocina. Todo muy organizado, con diferentes zonas para la realización de postres, cocina fría o caliente, y la zona de los pucheros, ya que esta cocina es la misma para todos los restaurantes del hotel.


Allí tuvimos la oportunidad de hablar con Francis Paniego, fue encantador con nosotros igual que el  personal de la sala que fue muy atento.


Nuestro fin de semana el Ezcaray fue estupendo, gracias a esta increíble cena y a ese pueblo tan maravilloso y bonito.




1 comentario:

SARITA dijo...

El menú que describes ralmente tien una pinta estupenda.
En cuanto a Ezcaray, es un pueblo precioso en un entorno natural increible. Merece la pena visitarlo.

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