31 mar. 2011

La Terraza del Casino de Madrid

El viernes 25 de marzo estuve en La terraza del Casino de Madrid; restaurante con dos estrellas michelín situado en pleno centro de Madrid; en el número 15 de la calle Alcalá, y cuyo jefe de cocina es Paco Roncero. Aún estoy alucinando! Es un sitio genial!

Después de vivir esta experiencia tengo que decir que creo que esto lo debería hacer todo el mundo al menos una vez en la vida (porque igual tampoco nos lo podemos permitir ninguna vez más). Os voy a contar cómo me sentí viviendo el súper espectáculo que fue cenar en la Terraza.

Llevaba mucho tiempo queriendo ir a este restaurante. He estado un par de veces en Estado Puro; el bar de tapas de Paco Roncero; y tengo libros de él, me gusta mucho lo que hace; y encima Ferran Adriá colabora con la Terraza, cómo no iba a querer ir!!

Estaba muy nerviosa ese día. Por la tarde Dani, mi novio, y yo, nos pusimos guapos; porque los chicos tenéis que ir con chaqueta para poder entrar, así que yo no iba a ir en deportivas; y nos fuimos a Madrid.

Llegamos pronto así que nos tomamos unas cañas…qué pasó, pues que cuando llegué a la Terraza estaba llena de líquido y lo primero que hice fue ir al baño y he ahí la primera flipada, un camarero me siguió y me abrió la puerta del baño. Cuando salí había otro camarero esperando para ayudarme a sentarme en la silla. Este proceso lo hacían siempre que íbamos al baño y después de las cañas…entre los dos fuimos 5 veces; el servicio debía de pensar que nos estábamos cachondeando.

En la “sala” donde nos sentaron había 5 mesas, todas ocupadas y yo era la única que cenó con la cámara encima de la mesa. Está muy bonito, os pongo una foto de la lámpara, aunque no es muy buena, para que os hagáis una idea.



Ya en la mesa, lo primero que te ofrecen es un cockteil. Traen una mesa con todo lo necesario para prepararlo, lo mezclan todo y le echan nitrógeno líquido. 



En nuestro caso el cockteil era: fruta de la pasión, menta y café. Llevaba también vodka. Al echarle el nitrógeno líquido lo que te sirven es un sorbete en un chupito. Estaba muy bueno.



Nos enseñan la carta, tienen el menú degustación, pero también puedes pedir carnes o pescados. Pedimos dos menús, claro; nos dijeron que si había algún plato que no nos convencía lo podían cambiar por otro… estaba tan nerviosa que ni miré apenas lo que me iban a poner, yo le dije que así estaba bien, cómo no iba a estarlo! Además ahora puedo decir que me gustaron todos los platos, sin excepción.

Empezamos con los snacks y el primero que nos sirven es una mantequilla de aceite de oliva


 
Creo que normalmente siempre abren el menú degustación con este snack. Sirven la mantequilla en un tubito y para acompañar ponen una tosta muy crujiente con canónigos.

A continuación nos sirvieron el profiterol de remolacha y yogurt



Un bocadito buenísimo. El profiterol era un merengue de remolacha con una textura increíble y el toque del yogurt le iba genial.

Después nos sirvieron el cacahuete mimético



Qué sensación! Lo metes en la boca y por dentro es una crema de cacahuete riquísima! Impresionante.

A la vez que nos sirvieron los cacahuetes también llegó el bizcocho de sésamo negro y miso



Estaba muy bueno; si alguno ha comido un bizcocho con esta textura sabrá que es alucinante, además de fácil de hacer. Para hacerlo se necesita un sifón y en lugar de horno se hace en el microondas en unos segundos!

Cuando retiraron estos snacks nos sirvieron una cosa muy curiosa, el chip de aceite



Una lámina súper fina que la mordías y en un principio parecía dulce pero al final dejaba un sabor a aceite muy agradable.

Le llegó el momento a la aceituna esférica.





No sabía lo que me iban a servir en el menú pero tenía la esperanza de poder probar esta esferificación de la que tanto había oído hablar y… concedido! Una esferificación increíble con un sabor a aceituna brutal. Además fue el único plato que nos dieron a repetir.


Le tocaba el turno al corte de parmesano



Muy rico. Bueno, yo es que soy una ratoncita. Era un helado de parmesano entre dos crujientes de pan.

Y el último snack de la noche fue el dentelle de camarón



Es otro concepto de la tortita de camarón. Era una torta fina y crujiente y los camarones estaban encima de ella.

Pues como he dicho con esto se acababan los snacks y ya empezamos con los tapiplatos. El primero fue el brioche Sanghai


 
Nos encantó este bollito, tenía una textura genial y el relleno era muy bueno, era buey de mar y cilantro; una pasada.

Nos ofrecieron pan, tenían pan blanco, de semillas, de soja y de aceite. Probamos todos, claro. A mí el que más me gustó fue el de aceite.

Ahora vino el plato que, para mí, tenía los productos más desconocidos de todo el menú; espardeña con puré de ruibarbo, regaliz y mandarina.



Yo nunca había probado la espardeña o pepino de mar; me llamó la atención el punto de cocción. Por el centro estaba poco hecho, pero es la primera vez que la pruebo. Ya os digo, no sé cómo se cocina y a mí me gustó.
El ruibarbo es una hortaliza, por lo que he leído el tallo es parecido al apio.

La presentación es muy bonita, verdad? Todos los tapiplatos visualmente eran espectaculares.

El plato que nos pusieron a continuación era ñoquis al pesto con sepietas.





Cuando ví en el blog cocina creativa este plato me llamó la atención porque me gusta mucho el pesto y fíjate! A mí también me lo pusieron. Muy rica la combinación de sabores. Los ñoquis de pesto son esferificaciones con un sabor muy intenso a pesto. Estaba acompañado por una salsa de tinta y otra de parmesano. Los daditos rojos son de gelatina de tomate, o eso creo, y lo amarillo tenía un fuerte sabor a limón.

A continuación viene uno de los platos que más me gustó de la noche. Foie asado con pasas de PX y moscatel. 



Lo acompañaban con unas tostitas de pan de mantequilla. El foie estaba buenísimo. Lo acompañaba un aire de miel. Lo que llaman pasas de PX  y moscatel son esferificaciones de estos vinos y el resto de “gotitas” que veis en el plato eran café, limón y creo que una crema de queso.

El siguiente plato es la sopa de turrón salado con vieiras, alcachofas y boletus.





La sopa de turrón estaba buenísima. Lo que menos me gustó del plato fueron las alcachofas, porque a mí personalmente no me gustan mucho; pero el resto de sabores me encantaron. Además llevaba helado de leche; o eso creo recordar que nos dijeron. Estaba tan impresionada con todo que cuando me decían algo no lo retenía.

Luego nos sirvieron el San Pedro con las texturas del limón.



El pescado estaba riquísimo y acompañado del limón aún mejor. La salsa era de soja.

Ya solo nos quedaban los platos de carne, el primero de ellos era el ravioli de liebre a la boloñesa con su sangre.



 
Te sirven la liebre en el centro del plato y alrededor unas esferificaciones con forma de ravioli con un sabor fuerte a caza, lo malo de los raviolis es que era complicado cogerlos con los cubiertos sin que se rompiesen.

Todo esto lo acompañan con una copa de lo que te dicen es la sangre de la liebre; en realidad es una reducción de remolacha muy rica. Cuando le das un sorbo, el efecto que se queda en la copa es como si realmente se tratase de sangre. Os lo enseño:



El último plato fue lomo de venado con piña.



El venado estaba muy tierno y acompañado con la “ensalada” de piña era muy rico.

Lo que ellos llaman el pre-postre fue crema de orujo y eucalipto.



Venían otra vez con un carrito y convertían la crema de orujo en un “helado” gracias al nitrógeno líquido.

El eucalipto estaba gelificado y todo ello estaba coronado por un pañuelo de caramelo.
Riquísimo!!

Llegó la hora de los postres, el primero rosa de fresa



Espectacular la presentación. El tallo era de chocolate blanco y té. La rosa la formaban unos crujientes con sabor a fresa y dentro una cremita de fresa.

A continuación y para finalizar con los postres nos pusieron gofio, plátano y tonka.



De entre todo predominaba el sabor del plátano. Creo que es lo que menos me gustó del menú.

Y para finalizar con el espectáculo nos sirvieron las pequeñas locuras.


 
Macarrón de fresitas del bosque, gominola de frangelico y limón, filipino de chocolate blanco y galleta y tableta de chocolate negro y menta.

Estaba todo muy bueno, pero el más espectacular fue el filipino, lo metías en la boca y te esperabas una galleta crujiente cuando en realidad era una cremita muy dulce.

Fin de este maravilloso espectáculo gastronómico que duró 3 horas, pero pasó volando.

Algunos de estos platos han formado parte alguna vez del menú de ElBulli; el cacahuete mimético, aceituna esférica… Alguno de ellos incluso formaron parte del último menú de ElBulli: Chip de aceite, Dentelle de camarón y el ravioli de liebre a la boloñesa con su sangre.

Lo único malo de mi experiencia en la Terraza es que ya ha pasado y no se si se volverá a repetir.

INCREIBLE!

4 comentarios:

Reikar dijo...

Debió ser una experiencia inolvidable. Se acentúan las ganas de ir a La Terraza según vas viendo platos y platos... Buena crónica, Eva. Sigue así.

Nuria dijo...

¡Alucinante! Al final habrá que hacer de tripas corazón (nunca mejor dicho) hacer un agujerillo a la cartera y prestarse a la experiencia. Llevas razón en que todos deberíamos hacer algo semejante al menos una vez en la vida.

lola dijo...

yo he ido dos veces y la verdad es que es totalmente distinto toda una aventura , me alegra que lo disfrutaras tanto


¡¡besos¡¡

Evasiones Culinarias dijo...

Dos veces, que envidia cochina me das ;)
Y has probado alguno de los platos que me sirvieron a mi?Lo tienes publicado en tu blog?
A mi me parecio una maravilla.

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